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Las alopecias o los síndromes que producen caída del
cabello pueden clasificarse generalmente como
cicatriciales o no cicatriciales.
Alopecias no cicatriciales
En las alopecias no cicatriciales el folículo piloso
no se destruye, aunque presente otros cambios
funcionales.
Alopecia androgénica
También se llama alopecia prematura, alopecia
androgenética, alopecia común o calvicie común por
ser la más frecuente a las alopecias. Los andrógenos son las hormonas responsables de la
caída del cabello y es por eso que muchos de los
tratamientos actuales inhiben lo producción de las
mismas. Si la calvicie continúa avanzando y los
folículos pilosos mueren, el proceso se torna
irreversible y no existe tratamiento para
restablecer la situación. Solamente puede repararse
trasplantando folículos vivos de otras zonas hacia
la coronilla y las entradas, el llamado microtrasplante
capilar. Lo ideal por supuesto, es combatir la caída
mientras los folículos tienen vida. La mujer es más
afortunada que el hombre ya que la alopecia
androgenética solamente aparece en la parte
delantera de cuero cabelludo dejando el cabello más
ralo pero en raras ocasiones llega a tener zonas
totalmente despobladas como en el hombre.
Alopecia traumática
Puede ser provocada por el propio paciente (tricotilomanía)
o por tracción o presión. Son todas aquellas
producidas por diversos traumatismos físicos. Las
más comunes son las provocadas al someter al cabello
permanentemente a peinados tensos como trenzas,
moños, etc.
Alopecia areata
Es un tipo de caída del cabello de origen
desconocido, aunque se apuntan la enfermedades
autoinmunitarias como posible causa de esta pérdida
del pelo. La alopecia areata suele presentarse en
forma de placas o parches totalmente despoblados en
el cuero cabelludo, aunque también puede extenderse
a otras zonas del cuerpo. Puede aparecer a cualquier
edad y afecta en igual medida a ambos sexos. Se
estima que afecta a una de cada mil personas.
En algunos casos, la alopecia areata puede progresar
hasta la desaparición total del cabello. Los
folículos pilosos no quedan destruidos con esta
enfermedad, por lo que el pelo puede volver a
crecer, si bien es cierto que son frecuentes las
recidivas (recaídas) en pacientes que la han sufrido
alguna vez.
Aún no existen tratamientos totalmente efectivos
para este tipo de alopecia. Las terapias que se
utilizan con medianos resultados son: luz
ultravioleta, corticosteroides tópicos, inyecciones
de esteroides o agentes irritantes para excitar a
los folículos estimulando el crecimiento del
cabello.
Alopecia Femenina
Los factores que pueden provocar una alopecia
femenina pueden deberse a causas de origen genético
y/o causas multifactoriales provocadas por el
estrés, el cansancio, una alimentación deficitaria,
la contaminación en el ambiente... son factores que agravan un problema
que se desencadena de forma natural, pero que si no
lo cuidamos nos lleva a una alopecia femenina grave
como consecuencia de la caída del cabello.
Además del origen genético y de la presencia de DHT
(dihidrotestosterona) otros factores pueden causar
la caída del cabello en las mujeres: la alopecia
femenina puede deberse a tracción persistente con
colas de caballo o moños, y al inicio o finalización
de la toma de anticonceptivos orales.
La alopecia en
las mujeres suele comenzar entre los treinta y los
cuarenta años. Es muy posible que se inicie en
momentos de cambios hormonales.
En general las mujeres tienden a presentar una
reducción difusa de la densidad del cabello en toda
la parte superior del cuero cabelludo y se va
aclarando desde la parte frontal hasta la coronilla
produciendo la alopecia femenina.
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